La lámpara que cuelga sobre la vitrina está hecha de papel artesanal elaborado a partir de la raíz del árbol de plátano. Sus curvas, delicadas y ondulantes, se sobreponen como la masa de un hojaldre recién hecho. Evocan lo que se va a comer, incluso antes de que llegue la carta. Michelle Sikic, diseñadora de los restaurantes que comparte en sociedad con Juan Luis Martínez, ha sabido traducir el alma de Demo al espacio. Ha construido un lugar donde lo estético acompaña y aporta algo más por el reciclaje.

Demo comenzó como una extensión de Mérito. Estaba al lado, unidos por una puerta que era más idea que objeto. Pero el éxito creciente e inevitable los obligó a mudarse. Entonces apareció la casona rosada de Domeyer, con sus pisos viejos, su techo alto y esa luz barranquina que hace que todo parezca cinematográfico.


